¿Por qué desoír al pueblo?
Desde Alta Mar -. Se ha vuelto costumbre en esta época que nuestros gobernantes actúen como “dueños y señores” de los espacios donde ejercen su poder, que desplieguen a sus anchas los más alocados deseos a pesar que con ello se lleven por delante los anhelos de la comunidad a la cual se deben, es terrible como se ha convertido en “normal” ver a las autoridades de este país comportándose como señores feudales que nos les importa para nada pisar los sueños y esperanzas del pueblo que los eligió. Los alcaldes y los gobernadores, especialmente los de boina en sus testas, se han inclinado a desempeñar sus funciones movidos por un impulso autocrático, con una pertinaz devoción al egocentrismo y por una táctica mezquina de gobernar, en los casos que aplica esta acción verbal, desoyendo a la ciudadanía y en el peor de los casos actuando en contra de ella. Vemos como muchos de los mandatarios locales y regionales, tal vez siguiendo al pie de la letra el ejemplo que se viene dando desde Miraflor...