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Venezuela triste

Desde Alta Mar (Puerto La Cruz) -. Estaba de pie en el pasillo de un autobús. Su mirada perdida, sus ojos cristalizados como a punto de llorar. Su frente arrugada y su boca entreabierta. Era una señora de unos 65 años de edad, su piel morena y en sus cabellos se presentía la lucha incesante de hebras blancas creciendo a la vez que el negro cedía cada vez más espacios. Abría y cerraba la boca, estaba hablando sin pronunciar una palabra. Se exteriorizaban sus ideas, sus sentimientos, mientras una gota de sudor recorría su rostro envejecido. Ella, suspiraba, y en este momento parecía despertar de su sueño. Justo en ese segundo su mirada, que veía sin ver nada en concreto, regresaba a la vida, al presente, al ahora, a aquel autobús que caída estruendosamente en un hueco en la avenida Intercomunal. Al instante, nuevamente se dejaba llevar por sus pensamientos, sus tristezas, sus preocupaciones.  Con un rostro desolado y entristecido. Este tipo de rost...

Un José Antonio Páez

Desde Alta Mar (Puerto La Cruz)- . A Venezuela le urge un nuevo José Antonio Páez, y lo necesitamos inmediatamente. Pues, sin  lugar a dudas Simón Bolívar fue el Libertador, el más grande militar y político de su tiempo, un ser con una personalidad tan fuerte que todos sus contemporáneos se doblegaron ante su genialidad.  No obstante, fue José Antonio Páez, con su carácter, con su fuerza y con su lealtad para con el país, fue quien le dará un viraje popular a la Guerra de Independencia.  Antes de Páez quienes peleaban por la causa de la libertad eran hombres blancos, comandantes que venían de las familias acomodadas de la aristocracia criolla; hijos de dueños de haciendas, con sembradíos de cacao y caña de azúcar, personas de alto poder económico.  Y fue Páez quien logró que los pardos se sumarán a las filas de los independentistas; antes el pueblo venezolano siguió a las huestes desalmadas y criminales de José Tomás Boves, pero a la muerte de éste e...

Dirigentes o dirigidos

Desde Alta Mar (Puerto La Cruz)-. Sí, los políticos tienen la obligación de escuchar al pueblo y de comprender sus necesidades y sugerencias. Mas no, y de esto tenemos que tener cuidado, se puede cumplir todos los deseos de la gente. Aunque la aseveración pueda sonar dura, es una enorme verdad. Las concentraciones humanas muy pocas a veces coinciden al 100% con puntos de vista comunes; cada quien jala la cuerda para su lado. Permítanme ejemplificar. Si un alcalde le pregunta a su comunidad qué quiere que le hagan, existirán algunos vecinos que exijan asfaltado, otros agua, o más allá dirán que lo que desean es acceso a internet. O peor aún, varias comunidades se pelearán entre sí para ser la prioridad en el ejercicio de la labor política del ejecutivo. ¿Entonces qué hacer? El político debe ser dirigente y no ser un simple dirigido, tiene que sopesar, analizar y ejecutar aquellas acciones que juzgue necesarias y hacerse comprender por la comunidad. El dirigente guía y no es ...

Platón y la delincuencia

Desde Alta Mar (Puerto La Cruz) -. “ Los crímenes son producidos por la falta de cultura, por la mala educación y por la viciosa organización del Estado ”, así lo afirmó el gran filósofo griego Platón. Según el pensador de la antigüedad, Venezuela cumple con todos los requisitos para que el hampa gobierne a sus anchas. “Los crímenes son producidos por la falta de cultura”, desde hace casi dos décadas los antivalores se han profundizado. Sí, desde hace tiempo atrás el aumento de los elementos desmoralizadores de la sociedad se abrieron paso para crear la cultura de la muerte.  El trabajo fue reemplazado por el delito, aquellos que infringen la ley son más protegidos que aquellos que padecen la criminalidad. La cultura familiar fue languideciendo paulatinamente hasta que esta institución se vino completamente a menos. También reza la frase platónica sobre “… la mala educación” y es que en Venezuela desde hace mucho tiempo la educación se ha venido...

Buenos y malos

Desde Alta Mar (Puerto La Cruz) -. “Deberían avergonzarse los hombres buenos de que son más timoratos obrando el bien que los hombres malos haciendo el mal”, inicio este artículo con una frase del mártir de la Iglesia Católica y santo: Tomas Moro. Y sí es así. Constantemente vemos a hombres buenos callando, permitiendo y volteando la mira delante de la injusticia. Mientras el malvado se desvive en fomentar sus odiosas acciones. También observamos que a los malos le va bien, mientras que a los buenos le caen las plagas de Egipto; no obstante, esto es apariencias, solo eso.   Por mucho que disfruten los malos, éstos al final tendrán que pagar sus deudas, porque nadie se va liso para el otro mundo, pero no vamos a adentrarnos en temas escatológicos en este escrito. Los venezolanos debemos obrar bien, tenemos que responder ante las injusticias y luchar para construir de nuestra tierra un mundo de oportunidades y felicidad. Como hombres y mujeres de b...

Palabras de Nicolás

Desde Alta Mar (Puerto La Cruz) -.  ¿Qué nos aconseja Nicolás? ¡Pero siga leyendo! nosotros no nos referimos al Nicolás que usted piensa, sino a uno que sí es inteligente, o por lo menos lo fue en vida, hablo de Nicolás Maquiavelo.   Maquiavelo nos dejó demasiadas enseñas para comprender el mundo de la política y el arte de “saber gobernar”, sus consejos son muy valiosos en los tiempos actuales y necesarios para las rectificaciones en la estrategia y en las tácticas empleadas en este momento en Venezuela. El sabio político es recordado por la amoralidad de sus conceptos, de esto no podemos dudar, el pragmatismo era el sello por excelencia de su proceder, no obstante esto no mella las contribuciones que realizó al plano político estratégico y táctico, ni tampoco al ámbito de la filosofía política. Por ejemplo, Maquiavelo decía que “ nada grandioso fue conseguido jamás sin peligro ”, es justo recordar este aspecto cuando en el devenir de la acción pol...

¡Hambre!

Desde Alta Mar (Puerto La Cruz) -. Eran las diez de la mañana y estaba en una céntrica panadería de la zona Norte de Anzoátegui, esperando para iniciar una reunión. En la mesa de al lado un intranquilo señor de unos 52 años, se movía sin sosiego. Se acariciaba el bigote y se acomodaba el cinturón del pantalón como si respondiera a un impulso involuntario. Al cabo de unos minutos el nombre se acercó a mi mesa, vestía bien aunque su rudimentaria empezaba a denotar el cansancio del tiempo y los embates de la necesidad. Con suma humildad me abordó diciendo: “buenos días señor, disculpe. Usted podrá brindarle una tacita de café o algo para comer, es que no como desde ayer”. Se notaba que la solicitud le apenaba,  su cabeza estaba prácticamente enterrada debajo de sus hombros y las manos le temblaban. Ante semejante realidad, procedí a ayudarle  con lo poco que podía. Me paré y compré un pastelito y un café con leche. La cara del señor se ilum...