Aquellas Historias (II)
Opinión -. El carruaje, con finos labrados en sus puertas y bordes de un oro brillante, causó la admiración de todos los vecinos cuando se detuvo justo al frente de la vieja casona de Doña Petrolina. El chófer, elegantemente vestido y con un sombrero de copa al estilo inglés, que provocó la burla de unos niños que correteaban por el lugar, se apeó del aquel vehículo empujado por unos bellos caballos de pelaje blanco reluciente. Con lentitud y firmeza tocó la puerta de “Los Embrujos”, pero nadie respondía. Doña Joaquina Urrutia de Las Salas, esposa del Capitán General, Don Jorge Rodríguez Casado, pasaba moviendo con frenesí su abanico, mientras murmuraba al oído de Doña Concepción Marcano viuda de Orejuela Jiménez. - Dios mío, ahora qué estará tramando esa mujer - dijo Doña Joaquina, mientras el rostro de su interlocutora se iba pintando de un rubor que asemejaba a una insolación. - Ave María Purísima - contestó la otra, quien se hizo la señal de la cruz y voltea...