Llanto…
Desde Alta Mar (Puerto La Cruz) -. Salió como todos los días, la tarea laboral de esa jornada parecía la habitual, sin ningún contratiempo, sin ninguna alteración al ritual cotidiano. Hizo lo que tenía que hacer, habló, sonrió, conversó y hasta discutió. Todo lo que es enmarcado en un día como cualquier otro. Cumplió sus obligaciones, se atascó en el tránsito, se quejó del calor, tuvo que dedicar un par de horas para buscar unos medicamentos que como de costumbre jamás encontró. Ya la tarde caía sobre el día. Aquel martes estaba languideciendo, su reloj marcaba las 5:36 minutos de la tarde. Fue a visitar a su madre y llevarle unos paquetes de pasta había comprado “bachaqueado” por un 200% su valor real, conversó con ella y la acompañó un rato… Como vemos todo continuaba como era normal. Como un asaltante de camino la noche cayó sobre todos. Él decidió que era hora de retirarse de la morada de su progenitora y, como si aún tuviera 10 años y llevase pantaloncillo cor...