¡Hambre!
Desde Alta Mar (Puerto La Cruz) -. Eran las diez de la mañana y estaba en una céntrica panadería de la zona Norte de Anzoátegui, esperando para iniciar una reunión. En la mesa de al lado un intranquilo señor de unos 52 años, se movía sin sosiego. Se acariciaba el bigote y se acomodaba el cinturón del pantalón como si respondiera a un impulso involuntario. Al cabo de unos minutos el nombre se acercó a mi mesa, vestía bien aunque su rudimentaria empezaba a denotar el cansancio del tiempo y los embates de la necesidad. Con suma humildad me abordó diciendo: “buenos días señor, disculpe. Usted podrá brindarle una tacita de café o algo para comer, es que no como desde ayer”. Se notaba que la solicitud le apenaba, su cabeza estaba prácticamente enterrada debajo de sus hombros y las manos le temblaban. Ante semejante realidad, procedí a ayudarle con lo poco que podía. Me paré y compré un pastelito y un café con leche. La cara del señor se ilum...