El enemigo necesario
Mar de Leva -. Para Adolf Hitler el comunismo era el brazo político del judaísmo. El líder del partido Nazi llegó a aseverar que los judíos eran los promotores de las revoluciones bolcheviques y que éstos eran los financistas de todo movimiento comunista. Era la necesidad en comunicación política de crear un enemigo único, fuerte, temible y desdeñable. Hitler supo unir la religión hebrea con el comunismo debido a que el fundador del socialismo científico y autor del Manifiesto Comunista, Karl Marx, era un judío converso. Diseñó su historia, construyó al enemigo, le puso ojos, brazos, garras y lo divulgó por toda Alemania: Le funcionó. Francisco Franco, heredero o usurpador del legado del falanguismo español, de acuerdo como usted lo quiera ver, fue enfático y reiterativo al indicar que el comunismo era una obra de la masonería anti cristiana y eran los enemigos de grandeza ibérica. Para el llamado Generalísimo desde la sombras acechaba la “ confabulación judeo-masó...